El gol de Niang en el añadido, que ponía el 1-3 en el marcador, fue el triste colofón a lo que se veía venir anoche en el Benito Villamarín. La impotencia del Betis fue total ante la una enorme eficacia ofensiva del Rennes, que le valió para colarse en los octavos de final de la UEFA Europa League y, de paso, acabar de un plumazo con las ilusiones continentales con la que vivían los de Heliópolis.
La única derrota de los de Quique Setién en la presente edición del torneo, paradójicamente, ha sido la que le ha echado del mismo. Y ésta llegó por una explicación más que lógica: el enorme cansancio que evidenciaron muchos de los jugadores béticos, empezando por los recolocados como carrileros Guardado y Joaquín, pasando por el portugués William Carvalho o el goleador Lo Celso.
Pero ellos no fueron los únicos. Muchos partidos acumulados desde que comenzó 2019, entre semana y fines de semana, han cargado en exceso las piernas de unos jugadores que, ante el Rennes, se vieron superados en el apartado físico durante muchos minutos. Encima, Jesé Rodríguez, pese a intentarlo sin parar, no estuvo fino de cara a puerta en su mejor choque con el Betis, y Loren Morón, salvo con un cabezazo, nunca se puso de gol.
